Otro sacerdote asesinado – El genocidio asirio continúa en Irak

Spanish translation of Rosie Malek-Yonan’s article, “Another Priest Killed: the Assyrian Genocide Continues in Iraq.”

Father Yousef Adel
Los Ángeles (AINA) – La última víctima del genocidio asirio que está teniendo lugar en Irak es el sacerdote de cuarenta años Yussef Adel, responsable de la parroquia de ortodoxa de San Pedro y Pablo, situada en el centro de Bagdad.

De acuerdo a las informaciones de las agencias Reuters y AP, el padre Adel fue abatido a tiros en torno a a las once y media de la mañana del sábado, 5 de abril, cuando se hallaba a las puertas de su propia casa, cerca de la iglesia del barrio de Karradah. Tras el tiroteo, los asaltantes salieron huyendo en coche. El cuerpo del padre Adel fue llevado al hospital ibn Nafis, en el centro de Bagdad.

El padre Adel era ingeniero hasta que, hace seis años, decidió convertirse en sacerdote y servir en una iglesia de Dora, en el sur de Bagdad. Cuando la comunidad suní, mayoritaria, se tornó demasiado violenta con los asirios, Adel fue trasladado a Karradah, donde continuó sirviendo a su gente. Ahora, deja tras de sí una joven viuda.

Tanto los medios de comunicación asirios, como escritores y activistas vienen informando desde el comienzo de la guerra iraquí, en 2003, de los numerosos crímenes contra su nación que se están cometiendo. Cuando el pasado sábado supe de este último asesinato, me pregunté de cuántos modos debería escribir una y otra vez el mismo artículo. Es el mismo escenario. Sólo los nombres cambian. Y a pesar de nuestros ruegos, ni un solo miembro del Gobierno norteamericano ha hecho un movimiento serio para proteger a los asirios iraquíes.

¿Nos hemos insensibilizado los humanos tanto que estas atrocidades no conmueven ya a nadie? La nación asiria ha sufrido un rápido declive desde el comienzo de la guerra, cuando la población cristiana se cifraba en cerca de un millón y cuatrocientas mil personas. Hoy se estima que ésta no alcanza el medio millón.

Muchos miles de personas han perdido sus vidas en la guerra de Irak sin distinción de credos: chiíes, sunníes, kurdos y americanos. No obstante, los asirios se han convertido en el objetivo de una limpieza étnica que amenaza con barrerlos completamente de su nación, mientras que el resto continuarán sobreviviendo cuando el conflicto alcance, exhausto, su fin.

El genocidio asirio de Irak es la tragedia más desconocida de la guerra iraquí. En tanto que habitantes originarios de la región, muchos asirios se han resistido a dejar la tierra de sus ancestros, especialmente, cuando recientemente han celebrado el 6578 Año Nuevo asirio. Otros, no obstante, han optado por huir a los países vecinos de Líbano, Jordania o Siria, donde ahora se hallan atrapados, sin esperanza de poder dar un sólo paso hacia delante o hacia atrás. Unos pocos han tenido la fortuna de conseguir llegar con sus parientes a la seguridad de los países de Occidente. Finalmente, quienes carecen de los medios necesarios para dejar las tierras iraquíes, bañadas en sangre, su vida diaria se ha convertido en un macabro juego de ruleta rusa.

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Por Rosie Malek-Yonan, traducción española Ferran Barber

5 April 2008

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